Mediante la producción compulsiva de soldados
el imperio coloca en el planeta
enormes masas de plomo a precio subsidiado.
Fuerte inversión para ganar mercados.
Hay pequeñas compañías que compiten
en regiones subsidiarias.
En África, por ejemplo, ciertas sociedades
no tan anónimas,
utilizan la versión niños-soldado
que también repugna
pero repugna más, tanto más que uno
termina por dolerse hasta el pasado.
Qué hacer
sino enfrentar el holding de la barbarie
con una acción contínua, simultánea,
rigurosamente decisiva
de “dos, tres, muchos poemas”!.
Que la palabra salte a la trinchera
a la foresta
a la ciudad
a la montaña
y en cada casa una guerrilla de palomas
les muerda los tobillos
hasta
voltearlos.
Los repartidores de plomo caen
puede caer y caen, caen, pueden caer y caen!
Se gastan en cada gramo de metal
que incrustan
en cada semejante.
La poesía.
He aquí la respuesta: la poesía.
Es decir la Verdad y tantas cosas!
La poesia,
aún entre escombros
y retorcidos humeantes laberintos de nada.
La poesía.
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